Salir de viaje requiere de por si cierta preparación y cuidados en la casa y en las cosas que dejamos atrás. Imagínense entonces cómo es irse de viaje sin una fecha de retorno fija. Bueno, esto requiere ciertos cuidados extras y una preparación que no es complicada pero lleva tiempo. Algunas ideas para que el desastre sea menos agotador.
Embalar
Mismo si nuestra casa queda con gente y nuestras cosas siguen en uso, no es una mala idea embalar, especialmente libros, cds, películas. También guardar la ropa en bolsos y dejar todo clasificado dentro de lo posible. ¿Por qué? Para empezar acumulará tierra y polvo, probablemente si no estamos en casa nuestras cosas sean limpiadas con menos regularidad de lo aconsejable y sin nuestra cuidadosa supervisión. Pero también es por una cuestión de que nunca sabemos qué puede acontecer. Salir de viaje sin un retorno fijo es un poco estar abiertos a todas las posibilidades que surjan en nuestro camino. Y esto incluye instalarse a vivir en otro lado. En este caso querremos quizá recuperar algunas de nuestras pertenencias que no pueden acompañarnos mientras recorremos el mundo con una mochila.
Vender
Si no estamos muy apegados a las cosas materiales, podemos aprovechar la ocasión para deshacernos de varias cosas que no nos serán de utilidad y por las que por ahí podemos sacar un dinerillo extra que nunca vendrá mal.
Comunicación
Establecer un medio de comunicación con la gente que dejamos atrás es importante. Dado que no tenemos un retorno planeado, necesitaremos mantener un contacto y cierta comunicación para asegurarnos que todo va bien y que tenemos a donde volver, claro.
Trámites
Antes de partir tenemos que realizar varios trámites bancarios, como cerrar cuentas, saldar tarjetas de crédito, habilitar códigos para trabajar desde internet, etc. También debemos contar con alguien para que reciba nuestra correspondencia y nos avise si surge algo importante.
Sólo una pequeña guía para hacer menos loco (o al revés?) el momento antes de partir en semejante aventura.
