A veces el exceso de opciones termina resultando un problema. ¿Es posible que un exceso de libertad nos haga sentir claustrofobia?

Freedom-of-choice-a22077920

Hace 4 meses me decidí, era hora de dejar Irlanda, en donde había estado viviendo por casi dos años, y partir por nuevos destinos. Y entonces se presentó el problema: ¿a dónde ir?

Virtualmente podía dirigirme a cualquier parte del planeta, tenía suficiente dinero para un pasaje y para vivir un tiempito hasta encontrar algún trabajo. Aparte mi trabajo en internet me permite cierta flexibilidad y una mínima entrada para sobrevivir aquí o allí.

Pero la sensación de no saber a dónde ir porque todo el mapa es un posible destino es indescriptible. Por un lado fascinante saberse libre, por el otro aterrador. A fin de cuentas a donde vaya tendré que hablar el idioma, trabajar eventualmente, adaptarme y volverme, en algún nivel, una local… A veces ¡empezar de 0 no es tan fácil!