Empezamos a viajar de nuevo y volar siempre parece ser una complicación si no estamos preparados. Generalmente yo termino poniendo en mi bolso de mano todo lo que olvidé guardar en mi equipaje registrado. Definitivamente no es una buena idea…

 

Imagen elblogdelvuelo

Esta vez quería viajar cómoda, sin mucho equipaje de mano, molesta y quizás es obsesivo pero me gusta llevarlo conmigo (¡odio tener que molestar a mis vecinos de asiento para tomar mi cepillo de dientes!) y eso reduce el espacio para mis pies. Sí, viajar en clase económica significa tener las rodillas clavadas en el asiento de adelante y dormir sentado… ¡A veces prefiero ser maleta! Es por eso que les cuento algunos de mis consejos para que la experiencia no se tan desagradable…

Antes de salir

Viajo con una mochila pequeña, allí tiene prioridad mi notebook, libros, cosas de higiene mínimas y finalmente, “el resto”. También salgo con una pequeña riñonera muy cómoda para guardar mi pasaporte, billetera y otros documentos que necesito sacar y guardar varias veces.

En vuelo…

Personalmente no guardo mi mochila en la gaveta que a eso sirve. Es una especie de acto reflejo, pero prefiero reducir mi comodidad un poco (aunque cuando el asiento de al lado está libre es un placer) y tener mis cosas a mano. ¡Ojo! Acabo de bajarme de hacer 13 horas de vuelo…

Lo ideal es sacar, usar y guardar. Así no se nos perderán las cosas entre los asientos, almohadas y frazadas. Tengan idea de cómo está organizada la mochila, de ese modo no perderán nada.

Cambio de vuelos…

Esta vez paso en 24 horas por 4 aeropuertos distintos. Salí de Ezeiza, Bs As, Argentina, ahora disfruto de varias horas sin mucho que hacer en Frankfurt, Alemania, luego me dirijo a Zurich donde tendré también tiempo de conocer (el aeropuerto, ¡claro está!), y de allí, finalmente y con exceso de agotamiento, de equipaje y de hambre, llegaré a Charles de Gaulle, París, Francia.

Se imaginan que he tenido que pensar en muchas cosas con tanto movimiento. Una de ellas es como pasar rápido la seguridad. Así que en el avión ya me he sacado el cinturón y las pulseras, el reloj y todo lo que tenía metálico en los bolsillos. Me ha tocado un hombre muy simpático que vio mi pasaporte y comenzó a hablarme en francés… mi cerebro se siente literalmente quemado, pero algo de romanticismo, de no se qué… una propuesta que termina con algo así como “sacate el corpiño”… Ohhhh, nono… tengo todo planeado y nada de hacer streaptease delante del coqueto señor en medio de la línea, no no no… Muchachas, ¡viajen con corpiños que no tengan parte metálicas! No sólo van a estar más cómodas sin aros y apretujadas, sino que van a pasar más rápido por el aeropuerto. Bueno, si quieren viajar sin nada, seguro van a estar cómodas.

Otra cosa importante ha pensar es qué vamos a hacer tantas horas en uno y otro aeropuerto. Pues la mejor opción es llevar algo para hacer (oh, ¡soy tan original!). Ya sea la notebook (por favor, piensen antes de salir en llevar un adaptador del enchufe… no hagan como yo que me cargué la notebook, el cargador y me olvide el adaptador en mi mochila grandota y, por ende, no podré darle mucho uso a mi pc), música, un libro, un videojuego… lo que más les guste, pero piensenlo. No se imaginan ¡qué tan aburrido puede ser un aeropuerto!

Al llegar

Por ahora no les puedo dar consejos sobre eso pues no he llegado y en mi último destino me esperan 40 kilos de equipaje que Dios sabe cómo voy a cargar.

¡Espero que disfruten de estos consejos en primera persona!